Escape

Vía de escape

 

Me equivoqué.

Nunca supe realmente que quería ser “de mayor”.
Siempre he tratado de poner mis sueños por delante y no pensar en nada más. Siempre he sabido cuales eran mis cualidades y cómo fomentarlas para que crezcan y se hagan mayores, aunque no siempre lo he logrado.

Estos últimos meses por no decir este ultimo año, decidí lanzarme a conquistar mis sueños  y, sin mirar atrás decidí irme lejos, muy lejos de todo y de todos para lograrlo.

Pero me equivoqué.

Me fui sin mirar atrás, sin arrepentirme, entre lágrimas ahogadas en cascadas que caían sin pesar en un suelo que en un segundo otra persona vendría a pisar. Lágrimas pisadas que nadie entendió jamás. La gente se preguntaba  “¿Pero por qué llora? Ella ha decidido marcharse” ¡SÍ! Es cierto yo decidí irme, alejarme, tratar de volar con una ala rota, sobreviviendo en un mundo de amargura, un mundo pintado de rosa que no tiene ni pies ni cabeza. Tratando de salvarme de mi misma. Es duro encontrar tus propios pasos, cuando las huellas que dejo tu madre para ti se fueron borrando con el tiempo. Ojalá fuera tan fácil escribir que sentir. Entonces Cindy, ¿porqué no escribir exactamente eso que sientes? Vamos allá, tú puedes, cree en ti.

Opresión, no poder respirar todo lo que quisieras que penetrara en tus pulmones. No regalar a tu cuerpo todo lo que necesita. Presión sin la O, presión que te infliges a ti misma por no cumplir todo lo que desearías cumplir, todo lo que no dejas de prometerte. Decepción, hacia ti, hacia los demás, hacia el mundo. Tristeza, que te invade cuando miras atrás y no ves nada más que ilusiones que se van desvaneciendo. Escribo, fuertemente aprieto el bolígrafo, recalco palabras, subrayo y rayo otras. El arte se forma entre dibujos mal hechos y palabras imborrables detrás de tantas ralladas machacadas por el bolígrafo.


Mientras trato de formar frases una tras otra para tratar de poner palabras a aquello que me presiona, me pregunto sinceramente si realmente lo conseguiré, si realmente alguien me escuchará y si realmente… esto me ayudará. Me río… si ni si quiera sé qué busco. El título, pensareis, no concuerda con lo que relato. Pero al contrario. Me considero una bala escapada en este mundo de precisión donde cada tiro esta dirigido a una meta. He salido del cuadro de los objetivos y he ido a parar allí donde el viento no sopló a mi favor. Como decía, decidí volar sola y me fui a vivir a otro país lejano, con poco dinero en los bolsillos para estudiar, luchar, salir del molde de lo aprendido. Siempre supe que jamás encajaría en lo que mi sociedad quiso aprenderme y tatuarme en las entrañas, siempre fui distinta y empecé a observar y comprender falsas miradas, sonrisas y falsos negocios desde que supe contar; pero jamás aprendí cómo liberarme de lo que el mundo quería hacer de mi, jamás me lo enseñaron, jamás me dijeron que la libertad la podía elegir yo… pues lo único que me atreví a hacer fue… escapar. Escapé en el mundo en el que vivo ahora, nadie sabe que hago, y no porque no lo explique ni lo repita, si no por que de nuevo, nadie me escucha y tampoco entiende. Vine a estudiar psicología y… me equivoqué. Elegí este grado porque siempre me fascinó ayudar a las personas, curiosear, aprender nuevas cosas, entender a la raza humana y adentrarme en el jardín secreto que todos tenemos. Rápidamente esto comenzó a decepcionarme.

Creí que necesitaba más, que necesitaba practica, que necesitaba resultados. Pero eso es lo que creía, porque realmente necesitaba ayuda. Ayuda que un profesor de estadísticas o de psicología social no me iba a dar. Ayuda para entender que hacía con mi vida, ayuda para entender porqué quise escapar de mi día a día, pero sobretodo ayuda por saber quién era. Negándome estas afirmaciones a mi misma durante muchos meses, de nuevo me equivoqué.

Hoy tengo una decepción muy grande conmigo misma por haberme lanzado en una aventura en la cuál obviamente tuve que dejar muchísimo dinero que conseguí con sudor y esfuerzo sin ayuda de nadie y tener que aceptar que me he equivocado y que tendré que volver a comenzar. Siento, que he perdido un año entero esforzándome y haciéndome creer en algo que en el fondo de mi corazón sabía que era falso. Hoy, sé muy bien que me he equivocado. SÍ, ME HE EQUIVOCADO y lo acepto, lo sé, lo tengo claro y repito estas afirmaciones para de nuevo dármelo a entender. Cindy, sí, es difícil aceptarlo pero de nuevo te has tropezado.

Hoy escribo esto para liberarme ayudándome con mis palabras manchadas en papel, que como bien sé, es mi mejor terapia. Escribiendo grito en silencio, sin que mis palabras reboten, sin que mis palabras estallen, sin que mis sentimientos vuelen. Escribiendo estallo encima del papel, en el cual todo queda marcado, el cual puedo romper, quemar, o guardar y leer años atrás. Gracias a ti, diario, por dejarme rellenar tus páginas y expresarme en la intimidad. Hoy el título de este capitulo queda nulo. No me fui, escapé. Mejor que nadie hoy sé que los errores no existen, porque todo lo que hagas en la vida para algo te sirve. Porque después de todo esto y después de haber vivido en stand-by muchos meses, he decidido volver a salir, volver a enfrentarme al mundo, a la luz del sol, por el único motivo que hoy, por fin, sé que el camino que sin querer he comenzado a emprender, será el que nunca diré “me equivoqué”.

Prefiero guardar el secreto unos días más, y desvelarlo cuando el fuego haya comenzado a crear cera en los adentros de la vela que ilumina mi camino. ¿Qué tal si os llamo para que, un dia, soplemos esa llama juntos?

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