Perdonar(se)

Perdonarse

 

¿Porqué es más fácil perdonar a los demás, que perdonarse a si mismo?

Una pregunta que ronda por mi cabeza en el día de hoy, pero sin saberlo realmente, llevo una reflexión diaria y una guerra sin fin desde hace más de una semana en mis pensamientos. Dudas, preguntas y una gran decepción hacen sinfonía en un concierto mayor del cual he perdido el control.
Ciertamente, siempre he podido perdonar cualquier acto que no jugaba en mi favor, tratando de convencerme de que no pasaba nada, y de que el día siguiente pintaría un nuevo dibujo a mi historia; pero cuando el error es mío, pueden pasar vientos y mareas, pero la culpabilidad cada día irá cavando un hueco más y más profundo en mi.

¿Qué pasa? ¿No podemos permitirnos equivocarnos y aceptar que somos humanos? Porque eso somos, HUMANOS. Somos emociones, somos sentimientos, somos errores y aciertos. Pero la mayoría de las veces no sabemos aceptar que un error también es una piedra al castillo de nuestra vida que construimos día tras día.

Así que sí, Cindy, sí. Te has equivocado, sí. Has querido correr más rápido que la aguja del reloj, has querido inventar momentos que estaban por venir, y que nunca llegaron. Has querido llenar tu vida de un color que todavía no nacía, y echar la culpa a quién no lo merecía. Te has equivocado. Has perdido el tiempo, pero sobretodo a ti misma.
Deja de pensar que escribes para quitarte la culpa, para que ese alguien lo lea, escribe para decir: ya basta. Un error basta, no cometas el mismo otra vez, piensa en ti, antes de pensar en alguien más. Te has perdido por haberte equivocado y no haber sabido aceptarlo. Acéptalo. Deja de pisar el acelerador y déjaselo al tiempo, la velocidad nunca ha sido una buena marcha. Ahora pasa página, no cometas el mismo error, perdónate.

Deja de ver el error como algo negativo, sino como algo positivo. ¿Qué has aprendido? Sabes que has sacado una buena lección de esto. Y sobretodo, actúa con normalidad, el día no se acaba porque no sepas perdonarte. El mundo sigue girando, y dentro de dos, o tres meses quizá, habrás olvidado esta culpabilidad y el bache por el que pasabas, pero no te perdonarás por haber dejado que el tiempo haya pasado y que lo hayas perdido.

Vive, y déjate vivir.

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